1- ¿QUÉ
HACER CON LOS SUPLEMENTOS?
2- ACTIVANDO
LA PERDIDA DE GRASA
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1- ¿QUÉ
HACER CON LOS SUPLEMENTOS?
Es una pregunta muy
frecuente. Para responderla con precisión, es necesario dar
una breve aunque adecuada explicación de la función
de los suplementos en el organismo.
Al igual que un programa de entrenamiento, los suplementos cumplen
una función específica en el cuerpo. Las características
propias del programa de ejercicio destinado al incremento de las
habilidades físicas de cualquier deportista, ya sea profesional
o aficionado, debe tener como base las características propias
de la fisiología humana. Los programas de entrenamiento no
deben ni pueden estar basados en la actividad específica.
Sino en la forma en la cual el cuerpo se adapta a un estímulo,
como es el entrenamiento en sí. Esta situación es
válida también para quienes entrenan con fines puramente
estéticos.
De la misma manera que el entrenamiento debe regularse para compatibilizar
exactamente con las características fisiológicas específicas
del cuerpo humano, la utilización de suplementos debe administrarse
y regularse del mismo modo. El exceso de entrenamiento provoca la
descompensación (pérdida del tejido muscular y la
fuerza); y el exceso en la utilización de suplementos produce
una pérdida de dinero en el mejor de los casos. Porque, sencillamente,
utilizar más y más suplementos nutricionales, no incrementa
la posibilidad de absorción de los mismos. Del mismo modo
que la práctica de más y más entrenamiento
no mejora la performance de los atletas.
La cantidad precisa requerida de entrenamiento resultará
en el incremento de las cualidades físicas de las personas;
y la cantidad precisa requerida de suplementos nutricionales mejorará
la respuesta de adaptación en la forma del incremento de
dichas cualidades a la mayor velocidad posible. Y sin interrupción.
Porque, usted le está brindando a su cuerpo la cantidad necesaria
de materia prima para que la adaptación tenga lugar. Esa
es la función específica de los suplementos nutricionales;
y no otra. Pero cuándo y qué suplemento, o suplementos,
hay que consumir y para qué.
En los últimos siete u ocho años, el suplemento nutricional
que ha tenido y tiene mayor relevancia es la creatina. Que ha sido
y es consumida en la actualidad por la gran mayoría de los
deportistas de todo el mundo, con diferentes grados de éxito.
Razón por la cual, es consumida por prácticamente
la mayoría de quienes se ejercitan con fines estéticos,
o recreativos. Si bien es cierto que la creatina produce mejoras
en todos los aspectos de la performance deportiva, no es menos cierto
que tales mejoras se producen por vía indirecta. Así
es, la creatina no provoca mejoras por sí misma. Sino que
hace posibles dichas mejoras. La creatina en sí, interviene
en la producción de adenosina tri-fosfato (ATP). El ATP,
es la molécula liberadora de energía en la célula;
cada molécula de ATP libera energía utilizable por
un segundo. Ante una presencia suficiente de creatina, una mayor
cantidad de ATP se encuentra disponible. Si cualquier individuo
que se ejercita posee una mayor disponibilidad de ATP, entonces
posee una mayor cantidad de energía utilizable durante el
entrenamiento. Por lo tanto, podrá lograr sesiones de trabajo
más intensas; logrando algunas repeticiones extra en cada
ejercicio. En otras palabras, estará más fuerte. Como
la condición indispensable para el incremento de la habilidad
funcional, es el incremento constante del nivel de fuerza; cualquier
cosa que haga que usted sea más fuerte durante los entrenamientos,
incrementará su habilidad funcional. Por supuesto, si sus
entrenamientos son lo suficientemente breves y poco frecuentes,
como para permitir dicho incremento.
La creatina hará que usted disponga de una mayor cantidad
de energía durante los entrenamientos; no fuera de ellos.
Entonces, al volverse más fuerte, usted está estimulando
su musculatura en mayor grado. Y si la cantidad como la frecuencia
de los entrenamientos, está balanceada, la mejora se manifestará.
Pero como una respuesta espontánea del cuerpo ante el estímulo
del entrenamiento; no como una consecuencia del uso de la creatina.
Recuerde, en este contexto, la creatina sirve solamente en la producción
de ATP, no interviene luego en la mejora directa de la performance.
No existen evidencias de ello.
Pero la creatina utilizada de forma aislada, trae más inconvenientes
que beneficios. Porque produce fluctuaciones en el nivel de azúcar
en sangre; lo que es totalmente contraproducente si lo que buscamos
es una mayor cantidad de energía para ejercitarnos. Para
superar este inconveniente, una fórmula de creatina bien
pensada debe contar con un carbohidrato de liberación lenta,
o intermedia. De esa manera la posible fluctuación en el
nivel de azúcar sanguíneo es eliminada; asegurándonos
la disponibilidad de energía necesaria para entrenamientos
más productivos.
A los fines prácticos, la creatina mejora la performance
durante la ejecución de trabajo anaeróbico, como es
el entrenamiento con pesos para el incremento del tamaño
muscular y la fuerza; y para cualquier otro deporte con estas características.
Existen algunos de ellos en los cuales algunos piensan que son de
naturaleza aeróbica, pero no es así. Un buen ejemplo
es el fútbol. Durante un partido de fútbol, un jugador
se emplea a la máxima capacidad posible durante no más
de diez minutos; el resto del tiempo simplemente camina por la cancha.
Definitivamente, eso no es aeróbico.
La creatina no debe ser utilizada por atletas principiantes. Porque,
sencillamente, lo que necesita este tipo de individuos, es incrementar
su performance lo más rápido posible; para ello, otro
tipo de suplementos son necesarios. Aquellos que estén muy
bajos de peso corporal, escasos de masa muscular; deben recurrir
a los denominados ganadores de peso.
Este tipo de suplementos deben estar diseñados de manera
equilibrada. Es decir, no deben estar formulados para incrementar
el aporte calórico sin más, sino que deben aportar
un balance entre la proteína y los carbohidratos. La fórmula
debe estar pensada para proporcionar la materia prima necesaria
para la construcción de nuevo tejido muscular. Cualquier
incremento en el peso corporal provocado por el incremento del tamaño
de los músculos, es siempre bienvenido. Porque además
del incremento de la performance, proporciona un metabolismo más
eficiente. Sí, un mayor (aunque no exagerado) tamaño
muscular, mejora la utilización de los nutrientes por parte
del cuerpo; mantiene la grasa corporal bajo control. Porque un tamaño
muscular mayor incrementa el gasto calórico estando aun en
reposo. Los ganadores de peso diseñados simplemente para
acumular una gran cantidad de calorías, no harán más
que ponerlo a usted gordo; y eso, es lo último que deseamos.
Algunos individuos, poseen naturalmente una cierta cantidad de tamaño
muscular sin practicar ejercicio específico para ese propósito.
En este caso, la utilización de un ganador de peso es inútil.
Y harían muy bien en utilizar un suplemento constituido a
base de proteína. Aunque de ninguna manera debe exagerarse
su ingesta, sí es necesario asegurarse un aporte de proteínas
constante a lo largo del día. La proteína de suero
de leche, es la más utilizada últimamente; porque
es la de mayor biodisponibilidad (posibilidad de absorción).
Otra posibilidad está planteada por la utilización
de aminoácidos.
Los aminoácidos son los bloques constitutivos de la proteína.
La proteína está constituida por 22 aminoácidos,
ocho de los cuales son calificados de esenciales y catorce de no
esenciales. Los ocho iniciales son calificados esenciales porque
el cuerpo no puede manufacturarlos; y deben ser obtenidos de los
alimentos. Pero las condiciones de almacenamiento, cocción
y digestión, alteran la calidad de las proteínas sin
importar lo magníficamente calculada que esté la cantidad
de proteína de la dieta. Aproximadamente el 50 % de la proteína
ingerida a través de los alimentos se pierde por estas cuestiones.
Así, un suplemento de aminoácidos puede equilibrar
la situación. Pero no solamente de aminoácidos esenciales;
es necesario que el suplemento contenga la cadena de aminoácidos
completa. De esa manera nos aseguramos que los aminoácidos
esenciales serán utilizados para construir tejido y no en
la manufacturación de los aminoácidos no esenciales.
Durante los entrenamientos que producen contracciones musculares
intensas, salen de los músculos grandes cantidades del aminoácido
no esencial l-alanina. Al mismo tiempo entran en ellos grandes cantidades
de los aminoácidos de cadena ramificada (BCAA) l-leucina,
l-isoleucina y l-valina. Estos aminoácidos constituyen un
porcentaje de la estructura proteica de los músculos. Y si
no se encuentran en cantidades suficientes en el momento preciso,
simplemente, el tejido muscular no puede regenerarse. Por lo tanto,
la utilización de aminoácidos de cadena ramificada
debe ser tenida en cuenta durante los períodos de entrenamiento
riguroso.
¿Y los que quieren perder tejido graso? Bueno, tienen varios
caminos. El más común de los cuales, es el peor de
todos: dejar de comer.
Lo primero que debe hacer una persona que desea perder el tejido
graso acumulado, es ganar un mayor tamaño muscular por las
razones expuestas anteriormente. Lo segundo que debe hacer es mantenerse
en un balance calórico ligeramente negativo. Así,
la diferencia entre las calorías ingeridas y las consumidas
(gastadas) provendrá de la grasa acumulada. Pero utilizar
la grasa acumulada no es nada fácil para el cuerpo. Ciertas
condiciones fisiológicas y bioquímicas son necesarias
para ello.
La grasa, es la forma más eficiente de almacenamiento de
energía. Energía que el cuerpo puede llegar a utilizar
bajo condiciones extremas; como por ejemplo, la falta de alimentos.
Si la falta de alimentos es rigurosa, el cuerpo es capaz de echar
mano de otra fuente para abastecer sus requerimientos de combustible.
La utilización de la grasa como energía no es una
tarea fácil para el organismo; y durante períodos
de hambruna, el cuerpo puede metabolizar aminoácidos para
ser utilizados como combustible mediante un proceso bioquímico
denominado gluconeogénesis. Por supuesto, esto no es deseado
en ningún caso. Los aminoácidos deben ser utilizados
para la constitución del organismo y no para desperdiciarlos
en otra cosa. Por eso, es mejor perder peso corporal lentamente,
que hacerlo de manera acelerada. Si la cantidad de calorías
ingeridas está ligeramente por debajo del nivel metabólico
total, entonces, lentamente, el tejido graso se irá consumiendo
para abastecer la diferencia. Pero, como ya dije, la metabolización
de la grasa requiere ciertas características.
En primer lugar, la molécula de grasa debe salir de la célula
que la contiene (adiposito) y entrar en el torrente sanguíneo.
Esto puede suceder ante la presencia de adrenalina. Ante la práctica
de cualquier actividad física la adrenalina es segregada
por las glándulas suprarrenales, así que esto no debe
preocuparnos. Una vez en el torrente sanguíneo, la molécula
de grasa liberada del adiposito por la adrenalina, tiene que entrar
en la célula. Para ello necesita la presencia de l-carnitina
suficiente. Si no hay l-carnitina en el sistema, la molécula
de grasa no puede atravesar la membrana celular. Y si la molécula
de grasa no puede entrar en la célula, no puede ser utilizada
como combustible. Como este sistema es reversible, la grasa que
no es utilizada vuelve a su almacenamiento en el adiposito.
A los fines de este ejemplo, vamos a suponer que existe l-carnitina
suficiente como para lograr que la grasa sí entre en la célula.
Pero esto no garantiza su utilización; aun así, debe
haber una razón válida para que la grasa se queme
como combustible. En este caso es la necesidad de un gasto calórico
mayor al consumo diario.
Prescindiendo de la práctica de actividad física,
la única manera de lograr un incremento en el gasto calórico
es utilizando un elemento químico denominado termogénico.
Los elementos termogénicos, como lo indica la palabra, incrementan
ligeramente la temperatura corporal. Con ello, el ritmo cardio-respiratorio
se acelera ligeramente; esto hace que una mayor cantidad de calorías
se queme aun en reposo. Asegurando una pérdida de tejido
graso efectiva y sin riesgos.
Pero a pesar de todo lo descrito, debe tener bien presente que los
suplementos son solamente eso, suplementos. No pueden remplazar
a los alimentos, tampoco lo convertirán en lo que usted no
es. Y no podrán solucionar los errores cometidos durante
los entrenamientos. Están diseñados para corregir
las deficiencias, las imperfecciones de los planes de nutrición;
y con ello le ayudarán a alcanzar sus objetivos dentro de
los límites de la genética individual.
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2- ACTIVANDO
LA PERDIDA DE GRASA
La preocupación más importante de
todos aquellos que practican algún tipo de actividad física
en los últimos años, es la pérdida de peso.
Por ese motivo miden los resultados obtenidos a través de
lo que evidencia la balanza. Sin embargo, una pérdida de
peso no significa necesariamente una pérdida de grasa efectiva.
Porque para que ello ocurra, ciertos requisitos son necesarios.
La grasa en sí, es la forma en la cual el cuerpo almacena
energía. Y en este contexto, almacenar energía significa
una manera extremadamente eficiente de administrar recursos combustibles
esenciales. Y como tales, son de difícil acceso. Es decir,
no es fácil que la grasa sea utilizada por el cuerpo.
El cuerpo almacena energía de alta disponibilidad en la forma
de un polímero compuesto por una cadena de moléculas
de glucosa (azúcar simple) llamado glucógeno. El glucógeno
se almacena en el hígado (de 20 a 30 gramos) y en los músculos
(3 gramos por cada 100 gramos de músculo). Y proviene del
metabolismo de los carbohidratos. Cada gramo de glucógeno
almacenado retiene en el cuerpo casi tres gramos de agua, 2,7 gramos
para ser exactos. La cantidad de glucógeno almacenado abastece
al cuerpo de energía durante 72 horas. Ante una reducción
desmesurada en la cantidad de calorías ingeridas, el cuerpo
metabolizará (quemará) todo el glucógeno almacenado
en primera instancia. Por lo tanto, la persona que está embarcada
en una dieta muy restringida en calorías, sufre una rápida
pérdida de peso durante los primeros tres días una
vez comenzado el régimen. Porque además del glucógeno
“quemado”, se eliminará el agua retenida por
él.
Así, aproximadamente al cuarto o quinto día, la pérdida
de peso se estabilizará; y dará comienzo una serie
de problemas relacionados con tal situación. Irritabilidad,
mal humor, falta de concentración y un largo etcétera
que todo aquél que se haya embarcado en una dieta restringida
en calorías habrá experimentado. Esto sucede porque
el cerebro y el sistema nervioso se alimentan de unos 30 gramos
de glucosa por día. Pero ante la falta de glucógeno
disponible, el cuerpo se ve obligado a recurrir a otra fuente de
energía de rápida disponibilidad.
Como dije anteriormente, el cuerpo no puede disponer de energía
inmediata utilizando la grasa como combustible, pero sí puede
utilizar proteína para convertirla en energía de rápida
utilización si la situación lo requiere. A este proceso
se lo denomina gluconeogénesis. Y ocurre cuando el cuerpo
utiliza aminoácidos para convertirlos en energía.
Pero esto significa que estamos utilizando parte del tejido muscular
para cubrir nuestras necesidades de combustible. Y es lo peor que
nos puede pasar. Es destruir el músculo tan arduamente construido;
o perder el músculo que teníamos.
Para perder tejido graso con efectividad, hay que tener en cuenta
los puntos siguientes:
1) Entrar en un balance calórico negativo.
Es decir, consumir menos calorías que las que gastamos durante
el día. Pero teniendo en cuenta que la restricción
calórica jamás debe ser excesiva. Unas 500 calorías
por debajo del nivel de mantenimiento son suficientes.
2) Seguir una dieta balanceada. Es importante el balance entre nutrientes
independientemente de la cantidad de calorías ingeridas.
La dieta debe estar compuesta por un 55 % carbohidratos, 30 % de
proteínas y 15 % de grasas.
3) Practicar una actividad aeróbica. La práctica de
una actividad aeróbica moderada incrementará el ritmo
de pérdida de tejido graso. Pero la actividad aeróbica
nunca debe ser excesiva. Teniendo en cuenta que un mayor tamaño
muscular necesita una mayor cantidad de calorías para mantenerse,
en ciertos casos la actividad aeróbica es innecesaria. Además,
nunca debe tener prioridad sobre el ejercicio de musculación.
4) Consumir un suplemento termogénico. Los suplementos denominados
“quemadores de grasa” deberían estar incluidos
en el programa. El efecto de los suplementos termogénicos
es incrementar el metabolismo a través del ligero aumento
de la temperatura corporal. Un nivel de aumento casi imperceptible,
pero que obliga al cuerpo a “quemar” una mayor cantidad
de calorías aun en estado de reposo.
Si usted tiene en cuenta todos estos detalles, el
resultado está asegurado. Y se encontrará satisfecho/
a cuando llegue la hora de la verdad. En el momento en el cual el
traje de baño es todo lo que lo separa del mundo exterior;
y es su última barrera de defensa.
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